Muchos padres damos una gran importancia a la alimentación de nuestros hijos. En muchas ocasiones esta preocupación es casi excesiva y nuestro hijos lo saben. Conocen tan bien nuestra preocupación por su alimentación que muchas veces utilizan el tema de la comida como forma para conseguir todas aquellas cosas que quieren de nosotros.
Una de las principales cuestiones contra las que tenemos que luchar los padres son contra determinadas cadenas alimenticias que regalan juguetes cuando pedimos las raciones de los más pequeños. Incluso algunos restaurantes parecen haberse apuntado a esta moda haciendo aún más compleja la labor de los padres a la hora de evitar premiar a los hijos por comer.
Un problema
Ante este panorama, mientras los padres nos enfrentamos a la dificultad de educar a nuestros hijos cuando se sientan a la mesa y con respecto a los alimentos que deben de comer, aparece el compicado tema de los premios a los más pequeños por hacer lo que deberían hacer con total normalidad como es el comer. Además los niños lo saben y empiezan a realizar todo tipo de acciones para que caigamos en la trampa de negociar con ellos premios o castigos en función de si comen más o menos.
También en ocasiones los padres utilizamos el sistema de premio y castigo con la alimentación de los niños. Muchas veces utilizamos los dulces, el postre y los alimentos que sabemos que les gustan de forma especial como forma de premio si se portan bien o si hacen algo determinado que los padres deseamos.
Uno de los aspectos que los padres debemos tener en cuenta es que los niños deben comer cuando tienen hambre. Es evidente que la alimentación es una necesidad que influye de forma directa en nuestra salud pero debemos pensar siempre que es algo con lo que no debemos jugar. Por este motivo es importantisimo que eduquemos a nuestros hijos en lo básico que es una buena alimentación y sin hacer de ello un juego de intercambios tanto de premios como de castigos.
Debemos tener presente siempre y en la medida de lo posible, conseguir que los premios estén relacionados con aspectos materiales sobre los que podamos negociar cuando sea el momento. Al respecto de los castigos hay que señalar que éstos sea aplicarán en conceptos relacionados con el comportamiento y también en función de los parámetros que hayamos establecido como forma de educación de nuestros hijos.
